Pasajera en trance

Los poetas me acusan de deber ser valiente. Las artes, para siempre.

domingo, febrero 25, 2007

Paul Klee - Mondaufgang (1925)

No te entiendo, no comprendo (diría una involucrada) pero esos arranques de locura me confunden. ¡Ojo!, me encantan, pero estoy naufragando, necesito una mano que me saque a flote. Gracias a nosequé (supongo que a mi fuerza interior) hoy no estoy escribiendo con sangre, igual escribir con sangre en este medio tan tan... frío, es imposible estas letras ya sangran por si solas, lloran. No me puedo comunicar con las personas por acá, es más, comienzo a cuestionarme el porque de mis expresiones acá. Esto no comunica, esto me aisla.
A cualquier lector (léase yo, porque que yo recuerde sólo le pase mi Blog a una persona que, por cierto, ya se desligó de esta frialdad) o cualquiera que pulule por ahí: perdón; no le puedo transmitir nada, esto es intangible. No sé porque, pero necesito tenerte acá enfrente mio, la puta que te parió, porque h-a-r-t-a me tenes. Me siento un trompo viste (además de que no paro de dar vueltas, que eso ya es un caso aparte) estoy posicionada en un lugar, y no pasan 2 segundos, que me desbarranco y ya me caigo de la mesa, así de fácil, toco un simple desnivel y ya desbarranqué, y eso que ni siquiera porto los colores imponentes de un feliz trompo.
Habrá trompos vacíos? Nosé, pero ahora YA a esta hora, me quiero ir a la plaza a jugar.