Me pasa que me entierran. Yo veo como están por cerrar el cajón, veo que me tiran tierra encima. Yo cierro los ojos y rezo.
-Vos no rezás alma mar, si ahora apenas creés en vos.
Rezé igual. En aquel momento deseché cualquier idea que involucrara seguir descreyendo. Hice caso omiso a los gritos de mi cuerpo mutilado y pedí y lloré sangre ante cualquier cuerpo y cualquier voz que vibrara junto a este manto de sangre. Mi mente divagó, como último recurso, se subsumió a las súplicas que tanto se alejaban del mito primero, y tanto se acercaban al cristianismo: San Cayetano, Santo Tomas, San, San, San.
-Dale, no llores más en vano, dejá que te lloren ahí arriba en el funeral.
Si yo dejo de creer deshago y destrozo mi mundo; soy mi propia guillotina, mi propia muerte
-...
Nadie me está llorando ahí arriba, la concha de tu madre. Soy un cadaver, el lodazal de la barbarie. Aquello que todos quieren ver en el fondo.
Poco a poco, tal como lo hace un eclipse de sol, el ataúd se fue cerrando y, en un santiamén, me quedé en la total oscuridad. Mi cuerpo mutilado comenzó a patalear y a golpear el cajón con todas sus fuerzas.
-Pero si no te estás moviendo. Sos sólo un cuerpo mutilado.
Grité, grité, hasta que casi vomito mi pulmón, también mutilado.
-.. no te escucho gritar.
Fácil es morir, volver a morir, y todos los días levantarse y morir. Y seguir por inercia y volver a morir, para dar cuenta que el despertador ha vuelto a sonar y que en breve voy a volver a morir.
-Vos no rezás alma mar, si ahora apenas creés en vos.
Rezé igual. En aquel momento deseché cualquier idea que involucrara seguir descreyendo. Hice caso omiso a los gritos de mi cuerpo mutilado y pedí y lloré sangre ante cualquier cuerpo y cualquier voz que vibrara junto a este manto de sangre. Mi mente divagó, como último recurso, se subsumió a las súplicas que tanto se alejaban del mito primero, y tanto se acercaban al cristianismo: San Cayetano, Santo Tomas, San, San, San.
-Dale, no llores más en vano, dejá que te lloren ahí arriba en el funeral.
Si yo dejo de creer deshago y destrozo mi mundo; soy mi propia guillotina, mi propia muerte
-...
Nadie me está llorando ahí arriba, la concha de tu madre. Soy un cadaver, el lodazal de la barbarie. Aquello que todos quieren ver en el fondo.
Poco a poco, tal como lo hace un eclipse de sol, el ataúd se fue cerrando y, en un santiamén, me quedé en la total oscuridad. Mi cuerpo mutilado comenzó a patalear y a golpear el cajón con todas sus fuerzas.
-Pero si no te estás moviendo. Sos sólo un cuerpo mutilado.
Grité, grité, hasta que casi vomito mi pulmón, también mutilado.
-.. no te escucho gritar.
Fácil es morir, volver a morir, y todos los días levantarse y morir. Y seguir por inercia y volver a morir, para dar cuenta que el despertador ha vuelto a sonar y que en breve voy a volver a morir.


3 Comments:
At 4:54 a. m.,
Flor said…
soy asumbrella?
At 4:54 a. m.,
Flor said…
NAAH
At 6:29 p. m.,
fluo said…
despues de leer todas esas palabras se me hace dificil encontrar alguna que encaje con este post, pero sencillamente me encanto.
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