Pasajera en trance

Los poetas me acusan de deber ser valiente. Las artes, para siempre.

domingo, febrero 25, 2007

VII

El quinto día, siempre gracias al cordero, me fue revelado este secreto de la vida del principito. Me preguntó bruscamente, sin preámbulo, como resultado de un problema meditado largo tiempo en silencio:

- Un cordero, si come arbustos, come también flores ?

- Un cordero come todo lo que encuentra.

- Hasta las flores que tienen espinas ?

- Sí. Hasta las flores que tienen espinas.

- Entonces las espinas, para qué sirven ?

Yo no lo sabía. Estaba ensimismado intentando desenroscar un bulón demasiado ajustado de mi motor. Estaba muy preocupado porque mi avería empezaba a parecerme muy grave, y el agua potable que se agotaba me hacía temer lo peor.

- Las espinas, para qué sirven ?

El principito no renunciaba nunca a una pregunta, una vez que la había formulado. Yo estaba irritado por mi bulón y respondí cualquier cosa:

- Las espinas no sirven para nada, es pura maldad de las flores !

- Oh!

Pero después de un silencio me largó, con un cierto rencor:

- No te creo ! Las flores son débiles. Son ingenuas. Se previenen como pueden. Se creen terribles con sus espinas. ..

No respondí nada. En ese momento me decía: "Si este bulón sigue resistiendo, lo haré saltar de un martillazo." El principito perturbó de nuevo mis reflexiones:

- Y tú crees que las flores...

- Pero no ! Pero no ! No creo nada ! Respondí cualquier cosa. Yo me ocupo de cosas serias !

Me miró estupefacto.

(...)

- Hace millones de años que las flores producen espinas. Hace millones de años que los corderos a pesar de todo se comen las flores. Y no es importante intentar entender por qué ellas se esfuerzan tanto en hacerse espinas que no sirven nunca para nada ? No es importante la guerra de los corderos y las flores ? No es más serio y más importante que las cuentas de un voluminoso Señor colorado ? Y si yo conozco una flor única en el mundo que no existe en ninguna parte salvo en mi planeta, a la que un corderito puede aniquilar de un golpe, así no más, una mañana, sin darse cuenta de lo que hace, eso no es importante !

Enrojeció, luego prosiguió:

Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar en los millones y millones de estrellas, eso basta para que se sienta feliz cuando las mira. Se dice: "Mi flor está allá en algún lado..." Pero si el cordero se come la flor, es para él como si, de golpe, todas las estrellas se apagaran ! Y eso no es importante !

1 Comments:

  • At 4:53 p. m., Blogger Cristibel said…

    Escogiste mi cuento favorito. A veces soy como la rosa, y otras como El Principito. Sin embargo también me puedo imaginar siendo Frida, vertiendo leche de su seno, con el rostro inanimado.

    No sé cómo me encontraste, pero te puedo decir que en tu blog me siento identificada.

     

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