Pasajera en trance

Los poetas me acusan de deber ser valiente. Las artes, para siempre.

martes, diciembre 15, 2009

Happiness only real when shared Christopher McCandless

Dos solitarios se reconocen mientras cruzan la mirada en una escalera de emeregencia (tal vez escalera fugitiva) de algún edificio.


Dos solitarios se reconocen en tanto uno se enrieda con mil palabras y el otro es todo oídos en la muchedumbra silenciosa de un aula.


Dos solitarios se reconocen sentados a la espera de la inminencia en un pasillo del Hospital del Quemado.


Dos solitarios se reconocen en un bar de Corrientes y Uruguay, y, aún así, la única transacción que realizan es la de un vuelto y una propina.


Dos solitarios se reconocen en un boliche. Se saben solitarios, y, sin embargo, prefieren escupirse frases hechas.


Dos solitarios se reconocen a la vera de la Av. 9 de Julio. Ambos saben que el otro no dudaría en avanzar por la avenida con los ojos cerrados. Finalmente es la luz verde para cruzar lo único que los ata.


Dos solitarios se cruzan en la puerta del cine Gaumont. Haciendo caso omiso a su condición de solitarios, se sientan uno al lado del otro a, tal vez, no llegar a más que un roce de brazos.