Pasajera en trance

Los poetas me acusan de deber ser valiente. Las artes, para siempre.

martes, diciembre 23, 2008

Y te veía, te observaba, te miraba, te ojeaba, te contemplaba, te descubría, te vigilaba, te acechaba, te examinaba, te curioseaba.
Y no era yo sola -esa que te tenía enfrente: Era el viento que te despeinaba (esos rulos que llevabas orgulloso con el Pantene que te dio tu mamá), era la luna que aparecía por atrás de ese edificio, así como las medialunas ricas de la vuelta de tu casa. También eran las luces, que parpadeaban en nuestras caras y también era ese cielo inmenso, ese que nos daba ganas de tocar de lo alto que estábamos. Pero sobre todo era yo la que te miraba, lo admito. El resto, es historia.

Qué hermoso estabas, y qué cursi que soy.